Portal    Foro    Buscar    FAQ    Registrarse    Conectarse


Publicar nuevo tema  Responder al tema 
Página 1 de 1
 
 
La carrera científica para que la hamburguesa no proceda del animal pero sepa i...
Autor Mensaje
Responder citando Descargar mensaje
Mensaje La carrera científica para que la hamburguesa no proceda del animal pero sepa igual 
 


Información publicada por el mundo en el enlace siguiente:

http://www.elmundo.es/papel/histori...b3768b45eb.html

Citar:
La carrera científica para que la hamburguesa no proceda del animal pero sepa igual

La industria cárnica, una de las más poderosas del mundo, siente que el suelo se mueve bajo sus pies: numerosas empresas científicas alrededor del mundo compiten por crear la mejor carne cultivada en probeta

¿Animales o probetas? La carne sintética ya es una realidad

En la era de las fake news, puede que el mundo esté abocado a combatirlas mientras se come una no-hamburguesa. Con no-queso y con no-mayonesa, por favor. Las de tofu son cosa del pasado. El futuro está lleno de filetes vegetales de última generación. De albóndigas sintéticas. De carne cultivada en probetas. Paso a paso. Hay un pastel astronómico en juego y el aval de la alimentación en el siglo XXI.La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) estima que el consumo de carne podría casi duplicarse en el año 2050, con la población por encima de los 9.000 millones de personas. Todo huele a que semejante volumen de flatulencias vacunas no traerá nada bueno. Así que, ¿podríamos pensar que los mataderos tienen los días contados? ¿Sería insensato afirmar que caminamos hacia una era post-animal? ¿Quién ganará la carrera de la primera hamburguesa in vitro?Una de las industrias más poderosas del mundo siente que el suelo se mueve bajo sus pies. La cantidad de datos constituye un aluvión. Sólo una de cada 25 calorías que ingiere una vaca se transforma en carne comestible. Más del 25% de la tierra y el agua dulce del planeta se destinan a criar ganado. La ganadería representa el 14,5% de la producción de gases de efecto invernadero, más que lo que genera todo el transporte mundial junto. El mar no está mejor: el 90% de las poblaciones de peces están explotadas o sobreexplotadas. Hasta que llegue su versión transgénica, una empresa como la francesa Odontella imita con algas el gusto del salmón. Y Finless Foods (carne sin aletas), con sede en San Francisco (Estados Unidos), va aún más allá con su carne de pescado cultivada. Experimentamos un ritmo vertiginoso hacia la carne alternativa o hacia la alternativa a la carne. Existen razones globales y éticas. Por un lado, urge encontrar soluciones a problemas en fase crítica: población disparada y cambio climático. Por otro, apaciguar las ansias del respeto animalista. La carne aborda la exigencia de metodologías de producción sostenibles, saludables y poco cruentas. Pero la industria cárnica es pesada, antigua y tan rica que, sólo en España, moviliza más de 22.000 millones de euros. Las multinacionales diversifican su estrategia por algo más que un por si acaso. Las empresas que fracasan en el I+D+i pivotan -eufemismo del renovarse o morir- hacia experimentos más factibles. Las startups que cristalizan resultados entran en el radar de los gigantes del sector, que las absorben como apetitosas luciérnagas.

Estos alimentos de alta tecnología encuentran financiación en corporaciones cárnicas, firmas de capital de riesgo y aceleradoras. Y en la actual sismología carnívora, nuevos inversores se apuntan al carro. Bill Gates, Richard Branson, Li Ka-Shing o Leo DiCaprio se pringan con cantidades generosas. Negocio a la vista y, bueno, también activismo. El precio a pagar es una carne que no es tal. Consumir productos cárnicos compuestos por plantas para, en un desarrollo más avanzado, obtener una carne limpia, carne al fin y al cabo, cultivada en laboratorio. Hasta cruzar a medio plazo el umbral de la agricultura celular, podemos ya comer trampantojos proteicos con algas, insectos y plantas. Sustitutos de la carne con proteínas vegetales como la soja, los garbanzos o los guisantes, el nuevo maná verde. Marcas como Tofurky, Gardein o Boca invitan a testar sus sucedáneos. El éxito de esta revolución tiene dos condiciones: disminuir el coste de producción y conquistar al consumidor por el sabor, la última frontera.

NUESTRA CARNE ES REAL, INDISTINGUIBLE AL MICROSCOPIO DE LA CONVENCIONAL, TIENE EL MISMO SABOR Y TEXTURA

Sarah Lucas, jefa de Estrategia y Comunicaciones de la empresa Mosa Meat

La Beyond Burger está hecha con ingredientes simples. Los guisantes ponen la chicha. La remolacha, el color rojo carnoso. El aceite de coco y el almidón de la patata, su jugosidad. Este bocado sin gluten ni modificación genética está patentado por Beyond Meat, una startup de Los Ángeles que lo vende en tiendas, food trucks y restaurantes de Estados Unidos. El actor DiCaprio es su inversor más famoso. Tal vez la empresa que más en serio apostó por esta insurrección cárnica sea Impossible Foods. Su hamburguesa fake de trigo esconde una sustancia que activa su gracia: la hemo. Sin ella, no sangraría como una hamburguesa canónica, piedra roseta del fast food. Es lo que hace que la carne sepa y se parezca a la carne. Abundante en el músculo animal (mioglobina), descubrieron cómo tomarla de la soja (leghemoglobina) y cultivarla en una levadura mediante su fermentación. Implica un diseño genético que, aseguran, se compensa minimizando el impacto ambiental: sus hamburguesas utilizan un 95% menos de tierra, un 74% menos de agua y crean un 87% menos de emisiones. «Lo que nos diferencia de otras compañías es nuestra plataforma tecnológica», revela Nick Halla, jefe de estrategia de Impossible Foods. «Nuestros científicos descubrieron cómo se genera el sabor de la carne a partir de nutrientes simples durante la cocción y cómo utilizar los nutrientes vegetales para recrear el mismo sabor. Fuimos fundados para reemplazar carne, productos lácteos y pescado de animales por carne, lácteos y pescado de plantas».La startup de Silicon Valley tiene una visión mesiánica de sí misma. Quieren salvar la carne y, ya que se ponen, el planeta. Por ahora, su Impossible Burger se come en restaurantes de Estados Unidos, Hong Kong y Macao. «El objetivo es producir una gama completa de carnes y lácteos para cada región cultural del mundo», matiza Halla. Engordó la cuenta Bill Gates, quien, al parecer, también puso dinero en Beyond Meat, su competencia en las hamburguesas alternativas. La de Impossible Foods ha recaudado casi 400 millones de dólares para seguir mejorando su fórmula. Una empresa bisagra es Just, bautizada en sus inicios como Hampton Creek. Si en sus primeros años se dedicó a sustituir el huevo en la mayonesa (Just Mayo), actualmente aspira a la carne limpia. Para entender el paso hay que conocer a su CEO, Josh Tetrick, todo un personaje. «Mi familia no iría a Walmart a comprar algo que dijera 'hamburguesa vegetal'», llegó a comentar. Una decisión personalista que casi se lleva la compañía por delante. Anuncia no obstante que, para finales del 2018, lanzará al mercado productos avícolas cultivados mientras recauda 200 millones y obtiene patentes para producir carne de laboratorio. El propio Tetrick compartió un vídeo de la que puede ser la primera hamburguesa limpia de Just. No faltan los que insinúan que, si no se autodestruye antes, puede ser la empresa que gane la carrera. La carne vegetal, ya vemos, no es suficiente. El ideal de carne sin animales tampoco es nuevo. Winston Churchill, en su ensayo visionario de 1932, adelantaba: «Salvaremos el absurdo de cultivar un pollo entero para comer el pecho o el ala cultivando estas partes por separado en un medio adecuado. La comida sintética también se usará en el futuro». La ciencia de estos cultivos está entre nosotros desde hace varias décadas a falta del punto de inflexión. En 2013, el doctor Mark Post fabricó en Holanda la primera hamburguesa sintética de la historia. Su producción costó 330.000 dólares.Detrás del experimento estuvo Sergey Brin, cofundador de Google. De ahí salió Mosa Meat, una spin-off de la Universidad de Maastricht que cuenta con una inyección de 7,5 millones de dólares para lanzar su producto cárnico en 2021, tal y como cuenta Sarah Lucas, jefa de Estrategia y Comunicaciones: «Nos permitirá desarrollar el proceso final de carne cultivada a un precio significativamente reducido. Caminamos también hacia la regulación de la seguridad de los productos y buscamos la aprobación para poder venderlos». Para Lucas, lo que hará diferente a su hamburguesa de las basadas en plantas es que «la nuestra es de carne real, indistinguible al microscopio de la convencional, por lo que tiene el mismo sabor y textura». Mosa Meats está centrada en la carne de ternera, «porque las vacas son el nexo menos eficiente de la producción (el pollo es cuatro veces más eficiente) y por lo tanto son las que usan más recursos. Sin embargo, teóricamente podemos producir carne de cualquier animal con células madre de los músculos y en el futuro nos expandiremos a otras especies». Una vez que el precio sea competitivo y el sabor aceptado, «el producto atraerá a consumidores que quieren comer carne pero quieren hacerlo sin causar daño al medio ambiente ni a los animales». Es justo esta supuesta falta de crueldad la que está en entredicho: para la alimentación celular en estos procesos de crecimiento se ha venido usando suero fetal bovino (FBS), un plasma carísimo. Mike Selden, director ejecutivo de Finless Foods, asegura haber reducido el suero de pescado en un 50%, mientras el propio Josh Tetrick afirma que las hamburguesas piloto de Just están libres de estos FBS. No hay pruebas de ello. El fundador de la japonesa Intergriculture, Yuki Hanyu, confirma que su sistema a pequeña escala, CulNet System, está basado en el cultivo de células en red a 1/10.000 del precio actual al «eliminar la necesidad de agregar el suero». Los biohackers, dice, «podrán así inventar cosas nuevas en casa y podrá ser utilizado por agricultores para desarrollar su marca de carne usando su propia vaca». Dedicada por ahora a productos no alimentarios, empezará a testar foie gras limpio en 2023 y planea «la producción de productos alimenticios para el 2026». En suprimir los FBS ya está Memphis Meats, startup a la que suele identificarse como líder de la carne limpia. Su fundador, Uma Valeti, fue portada de la revista Inc. bajo el título Mundo sin sacrificio. Ya habían logrado cosechar carne de pollo y pato en sus biorreactores. Caminan ahora seguros para en 2021 tener su hamburguesa limpia en los supermercados. Entre un cásting de inversores formado por Bill Gates, Jack y Suzy Welles, y corporaciones como Cargill y Tyson Foods, no les costó demasiado convencer a Richard Branson de esta segunda domesticación. «Creo que en 30 años ya no necesitaremos matar ningún animal y que toda la carne será limpia o se basará en plantas, sabrá igual y será más saludable", vaticinó en su blog. Pocos tienen en cuenta la huella real de la industrialización que está por venir.


Si eres ganadero y sin dejar esa actividad empieza a buscar otros posibles negocios que te permitan subsistir si este tema tiene exito.

 
 




____________
Francisco Pérez de Villar Martín.
 
Ver perfil del usuarioEnviar mensaje privado 
Volver arribaPágina inferior
Mostrar mensajes anteriores:   
 

Publicar nuevo tema  Responder al tema  Página 1 de 1
 

Usuarios navegando en este tema: 0 registrados, 0 ocultos y 0 invitados
Usuarios registrados conectados: Ninguno


 
Lista de permisos
No puede crear mensajes
No puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas
No puede adjuntar archivos
No puede descargar archivos
No puede publicar eventos en el calendario